¡Aquí y ahora!

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Un día como otro cualquiera, me siento tan pequeña, sólo mi mundo y yo atrapados en un cúmulo de pensamientos y sentimientos; ahí fuera todo un mundo lleno de vida, personas en continuo movimiento… Entre todo ese caótico vaivén me encuentro yo, “aquí y ahora”, sola ante un futuro lleno de esperanzas, lleno de personas. Personas que quiero y querré, ¿quién sabe lo que en el futuro tendré?…

No importa, ahora sólo estoy yo, no necesito a nadie, realmente siempre debió ser así, pues no sabía vivir; por fin he conseguido ser feliz, pensar ante todo en mí, en aquellas personas que mis acciones beneficia o perjudica, puesto que anticiparse al dolor de los que te rodean la tristeza evita. Sí, ahora siento más que nunca que tengo el control de mi vida, el timón, cambiar la filosofía significa crecer en tu interior. No podemos dejarnos llevar sin más, permitirnos controlar o manejar, pues hay que ansiar y disfrutar, pero ante todo hay que sentirse realizado y satisfecho con cada movimiento, ya que al final lo único que permanece en ti es la “PAZ”… la paz interior, sentir que no debes nada a nadie ni sentirte superior, sentir que SIEMPRE has actuado intentando lo mejor, dando todo lo que tienes, todo lo que eres, sin pensar en retroceder el tiempo rectificando en tu mente aquello que querías haber hecho!

Ahora más que nunca tengo el control, haré todo lo que se encuentre en mi mano para hacer que el resto se sientan mejor, pues cada granito de felicidad que me contagia cada persona, para mí debe ser y será lo que la mía formará.

 

Documento: Diario del Mundo

Fecha: el día que comprendí la filosofía de vivir

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